¿SE PUEDE CEDER DESPUÉS DE PONER UN LÍMITE?

¿SE PUEDE CEDER DESPUÉS DE PONER UN LÍMITE?

Los padres y las madres tenemos un miedo tremendo a ceder. Se habla de que poner un límite y luego quitarlo es lo peor que se puede hacer en cuanto a la educación de nuestros hijos.

En parte, es verdad que es importante mantener los límites que ponemos. Pero el problema es que a veces (muchas veces) se ponen tantos límites y tan absurdos, que es imposible mantenerlos, y terminamos cediendo ante diferentes situaciones.

¿Entonces se puede ceder o no?

Pues sí, se puede. ¿Qué deberíamos de tener en cuenta?

Para empezar, el tipo de limite: Si es un limite obligatorio pues no se puede claro, ya que como ya hemos hablado, estos límites tienen que ver con la seguridad y el respeto, y esto siempre hay que limitarlo. Pero si es un límite optativo, se podría ceder, claro que sí.

Para saber de lo que estamos hablando visitar el video que os he puesto en el enlace. https://www.youtube.com/watch?v=Ip6o_2OElXY&t=50s

En el caso de que efectivamente, el límite sea optativo,  es muy importante la reacción del niño o niña al poner el límite. Ceder ante una actitud autoritaria, o ante una amenaza, gritos… pues no sería lo adecuado, ya que podría aprender a usar este comportamiento de forma continuada. Entonces,  por hacerlo una o dos veces no pasa nada, pero si siempre actuamos así, al final aprenderá a pelear por sus necesidades de esta manera. En el caso de que os pase esto muchas veces, es decir, que si ponéis muchos límites y al final termináis cediendo, es hora de plantearse el  no ponerlos desde el principio, ya que si al final termináis cediendo, quiere decir que tampoco era tan importante. Así que la solución para este tipo de situaciones es permitirles un poco más, conceder más.

También puede pasar que después de ponerle el límite el niño o niña comience a negociar, de una forma respetuosa, y en estos casos podríamos ceder, e incluso podría ser beneficioso, ya que es una forma de aprender, de crecer y de ser responsables usando la razón. Muchas veces, aunque la reacción ante un límite sea el enfado, puede terminar cambiando a una negociación, y estos casos son una gran oportunidad para un aprendizaje mutuo.

Por último es my muy importante tener en cuenta esta gran frase que suele utilizar una persona que admiro mucho.  Y es que es mejor conceder que ceder. Y en el caso de los límites optativos siempre se puede conceder.  Si concedemos desde el principio, nos ahorramos todo lo demás.

Así que recordad, no tengáis miedo a ser permisivos.

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