¿CUÁLES SON LOS LÍMITES QUE TENEMOS QUE PONER A NUESTRXS HIJXS?

¿CUÁLES SON LOS LÍMITES QUE TENEMOS QUE PONER A NUESTRXS HIJXS?

 

Escuchamos que hay que poner límites a los niñxs, porque si no, terminarán haciendo lo que quieran cuando quieran.

Claro, al final los padres  y las madres establecemos los límites, pensando que el/la  niñx necesita una ración de límites diaria. Pero en este caso la cuestión no es la cantidad, si no la calidad.

A la hora de establecer  límites, si son los adecuados, todo irá bien. Todo acabará bien. Los límites se reparten en dos grupos importantes: los obligatorios y los optativos.

 

Los necesarios u obligatorios:

Son los límites que garantizan seguridad y respeto.

Como hemos mencionado, si tenemos en cuenta estos dos principios, no habrá problemas.

  • Seguridad: Hay que mantener segurx al niñx y a los de su alrededor. Aquí se limitarán los objetos peligrosos: cuchillos, tijeras…, golpes, alturas, carreteras, alimentos no saludables (chuches)…

Si existe el riesgo de que el/la niñx o los de alrededor se dañen, hay que poner un límite. Siempre.

  • Respeto: El niñx debe respetarse a sí mismo y respetar a los demás. Insultos, golpes, chillidos, coger algo sin permiso, comprar objetos materiales sin parar, respeto al medio ambiente… Hay que limitar siempre actitudes como estas.
  • Aparte de estos dos existen los que impone la sociedad, que normalmente suelen estar relacionados con la seguridad y el respeto.

Estos son los límites que el/la niñx necesita realmente. Los demás, los necesitamos nosotrxs.

 

Los optativos

Son los límites que cambian según las necesidades de cada familia.

Cada familia tiene unas costumbres, una cultura, vive en un entorno concreto…

Estos límites no causan cambios en la actitud, si no que en las costumbres del día a día.

¿Son importantes? Para cada familia sí.

¿Son necesarias? ¿Si no los establecemos el/la niñx perderá el respeto hacia nosotros? No, son optativos.

Una familia le dará gran importancia a que la ropa del/la niñx esté limpia. A otra le será igual. En este caso el primero tendrá más conflictos, ya que es difícil mantener la ropa de un/una niñx limpio. Además, el/la niñx tendrá la costumbre de tener la ropa limpia y por eso puede que deje de hacer algunas cosas y renunciar a aprender cosas nuevas y probarlas. Es más, el hombre aprende naturalmente a estar limpio porque tenemos la emoción del “asco” y esto nos ayuda en ello de forma instintiva.

Pasa lo mismo con jugar con los utensilios de cocina. Algunas familias permiten que los niñxs jueguen con todo lo que tienen a mano y sea seguro. Otros no. En este caso también le será las difícil a la segunda familia. Logrará establecer esta norma poco a poco, pero tendrá más conflictos ya que el niñx tiene la necesidad de explorar y jugar.

Algunas familias permitirán que los niñxs jueguen saltando en el sofá o cama y otras no (siempre garantizando la seguridad).

Algunas familias tienen horarios variables y otras no.

Todas son aceptables. Al niñx le costará más aceptar algunos límites, pero cada familia elije los suyos  y hay que respetarlos. En los dos casos, el respeto que va a tener el niñx hacia los demás será el mismo. Lo que cambian son las costumbres.

Lo que tenemos que tener claro es que cuanto más se adecue el educadorx o los padres-madres, la casa o el entorno al niñx, tendremos que establecer menos límites y será más fácil para todos.

 

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